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Porque invertir en Oro y Plata: Marco Antonio Regil nos cuenta su Historia

  • Guia para invertir en oro y plata, marco antonio regil prologo, Marcon Antonio Regil nos cuenta su dificil experiencia económica, como vivió en carne propia las crisis financieras provocadas por las nuevas reglas del dinero y sobre cual es el “verdadero dinero”  cómo el dogma “trabaja duro y ahorra”  son para un mundo que ya no existe…

    La primera vez que escuché hablar a Mike fue en un taller de Robert Kiyosaki. Para mi fue muy facil entender la importancia de la información que Mike estaba compartiendo con todos pues simplemente recordé lo que viví cuando era niño.

    Crecé en la frontera de México con Estados Unidos. En Tijuana y San Diego se vive uno de los contrastes financieros mas fuertes que existen en el mundo. El contraste de un pais RICO que se aferra en ser POBRE, con otro que es POBRE pero que financieramente es RICO.

    Cuando era niño escuché hablar mucho del “peso” mexicano. Todo se cotizaba en dolares, comprábamos y vendiamos en dolares, y si alguien queria usar pesos tenia que sacar cuentas con el tipo de cambio que estuviera fijado por muchos años en 12.50 pesos por dolar.

    Recuerdo que cuando estaba en quinto año de primaria ya usabamos pesos, pero la realidad era que aunque pagabas en “moneda nacional”  todos los productos y servicios se seguína cotizando en dolares. Recuerdo la desesperación de mi familia cuando vino la primera gran serie de devaluaciones que llevaron al dolar a 24 pesos, despues a 70, 100, 300 y antes de cumplor 18 años, el dolar ya se cotizaba en mas de 1000 pesos. Es decir que, al igual que millones de niños mexicanos que nacimos a finales de los años 60s y 70s nunca experimenté la “estabilidad financiera”. Escuchar hablar de devaluación, hiperinflación, deuda, desabasto, perdida del poder adquisitivo y demas terminos propios de una gran crisis fueron el pan de cada dia y la unica realidad que conocí.

    Era frustrante vivir en la frontera, viendo una realidad totalmente diferente en la television y al cruzar “al otro lado” no poder disfrutar de ella.

    Antes de cumplir 18 años, y debido a un accidente que mi mamá sufrió, yo ya era  responsable de mantener a ambos. Cansado del transporte público, logré ahorrar 1000 dolares para dar el enganche de mi primer auto usado. Un Ford Fairmont 1979 que prácticemente se quedaba “tirado” a la primera provocación, pero que era mejor que caminar y caminar para despues enfrentarme a codazos y empujones con la gente para lograr subirme todos los dias a un camión urbano.

    Recuerdo que cuando me lo entregaron sentí que “lo habia logrado”, mi trabajo duro estaba dando frutos. Hice lo que la gente me decia: “Trabaja duro y ahorra”, y asi logré reunir 1000 dolares. Mi deuda era de 1200 dolares mas y tendría que pagar 100 dolares al mes por un año, mas los intereses.

    Un mes después, la economía mexicana nos volvió a sorprender con una devaluación que llevó al dólar a más de 2,000 pesos. De un día a otro mi deuda se había duplicado y mi salario se había convertido en la mitad, pues al estar en la frontera todo se “ajustó” una vez más al nuevo tipo de cambio.

    Vuelvo a recordar esa frustración, esa sensación de impoten­cia, de injusticia. Yo trabajaba duro, era disciplinado y hacía todo lo que estaba en mis manos para ganar más, pero una y otra vez ante cada devaluación, que venía acompañada de más inflación, regresaba al mismo lugar de crisis, limitaciones y angustia. Las reglas del juego eran muy claras: si no tenías dólares, no podías ganar.

    Cómo me hubiera gustado haber tenido en mis manos un libro de Robert Kiyosaki. Cómo me hubiera gustado haber conocido a un inversionista profesional que me hablara sobre los ciclos de la economía y las reglas del juego. Alguien que me hubiera abierto los ojos y me mostrara por qué en tiempos de crisis los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos.

    No puedo cambiar mi pasado, pero sí mi presente y mi futuro.

    Los países latinoamericanos tienen todos los recursos necesarios para ser inmensamente ricos, pero tenemos que educarnos financieramente. América Latina produce más oro y plata que cualquier otra región en el mundo, pero los latinos no sabemos lo que eso significa. Mientras sólo unos cuantos pri­vilegiados entiendan el significado de este hecho, la pobreza de los latinos se va a repetir una y otra vez y veremos pobres más pobres esperando que algún candidato venga a salvarlos, mientras los ricos se enriquecen más.

    Las reglas de antes no sirven para salir adelante en este NUEVO juego, en donde el dólar y todas las monedas del mun­do se devalúan cada día. La única forma de ganar es entender cuál es el VERDADERO dinero y los ciclos de la economía.

    Este libro es parte FUNDAMENTAL de nuestra EDU­CACIÓN FINANCIERA, y Mike Maloney nos lleva de la mano y explica en forma clara los secretos que sólo los inversionis­tas profesionales entienden para que podamos acceder al poder del conocimiento y proteger nuestro futuro financiero”.

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